El reto de la atracción y retención del talento se hace cada vez más grande. La situación económica y social que estamos viviendo en los últimos años está aumentando significativamente las cifras de descontento de la fuerza laboral. En Estados Unidos lo conocen como “The Burnout Epidemic” y se están escribiendo libros interesantes sobre el tema.

En una encuesta que compartí días atrás, el 21 % de los votantes apostó por la satisfacción del empleado como una de las mayores tendencias empresariales de los próximos meses. Un 15 % votó por el liderazgo con valores. Ambas respuestas van muy alineadas con un concepto que cada vez se hace más importante en las empresas: el propósito.

Propósito, según la RAE, significa “ánimo o intención de hacer o de no hacer algo”. Y así es, el propósito está directamente vinculado con la motivación.

Es fácil confundir los objetivos con el propósito, pero no es lo mismo. Los objetivos se definen a corto, medio y largo plazo. Son específicos, medibles, alcanzables, relevantes y temporales (el archiconocido SMART), mientras que el propósito es mucho más amplio. El propósito marca el norte, mientras los objetivos son los que nos ayudarán a satisfacer nuestro propósito.

Entonces, ¿por qué es el propósito tan importante para la atracción y retención de talento?

Cada persona tiene una idea de lo que sería un mundo mejor: cuidar y proteger los bosques, empresas con ética, la igualdad entre todas las personas, defender causas sociales, etc. Cada uno de nosotros tiene una visión individual que podríamos agrupar en “causas”.

Cuando trabajamos “para la causa” hay más probabilidad de trabajar con motivación. Si nuestra empresa tiene un propósito claro, muchos de los empleados se sentirán identificados con la causa. Si los elementos básicos están cubiertos (salario, bienestar y liderazgo), el propósito puede convertirse en la clave de la retención de talento.

Tener un propósito claro también ayuda en la atracción de talento, puesto que otras personas que compartan “la causa” se sentirán atraídas por trabajar en el proyecto.

Pero, ¿cómo vamos a desarrollar esa visión común y motivadora en nuestros empleados y candidatos si no tenemos propósito o no lo hemos transmitido?

Muchas empresas no tienen su causa/propósito definido, o es tan difuso que no es válido. Además, desde el auge de los ODS, los objetivos y metas de desarrollo sostenible de las Naciones Unidas, miles de empresas han empezado a comunicar (y algunas a hacer) sus planes de responsabilidad social corporativa. Lamentablemente, se ha confundido esto con el propósito.

Los ODS son objetivos globales para erradicar la pobreza, proteger el planeta y asegurar la prosperidad. Y ya hemos visto anteriormente que el propósito y los objetivos son cosas distintas. El propósito es por lo que una persona o empresa trabaja, lo que nos mueve. ¿Cuál es el propósito de tu empresa? ¿Y tu propósito personal? Si no sabes cuál es o necesitas ayuda para definirlo, hay muchas formas de trabajar en ello. Y si ya tienes tu propósito, ¿estás seguro de que todas las decisiones y acciones que se realizan están alineadas con ello?

El propósito nos mueve. El propósito nos hace disfrutar de lo que hacemos. Si ya eres bueno, define tu propósito para ser excelente y probablemente mejorarán los índices de atracción y retención del talento en tu organización.

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